El conflicto de pedir ayuda: Primer obstáculo para el proceso de sanación

miedo a pedir ayudaVergüenza, orgullo, falta de información, miedo a la respuesta, a remover las cosas y sentirnos peor, miedo a fracasar, a sentir que no vamos a ser capaces de salir del problema, creencias limitantes…

En el trabajo terapéutico es muy habitual recibir peticiones de información de familiares de personas con diversos problemas (ansiedad, depresión, adicciones, fobias, angustia y crisis en general de todo tipo). Algunas veces es la propia persona que sufre el problema, la que pide tímidamente ayuda, como en un intento desesperado por salir de ese pozo sin fondo en el que se encuentra, pero después de atender la petición y dar la información solicitada, surge nuevamente el silencio. A veces se repite la situación sin que la persona decida pedir una consulta. 

Desde el enfoque del terapeuta, no debe inmiscuirse en el proceso de toma de conciencia de la persona que necesita ayuda, no puedes tratar de convencerlo ni ejercer ningún tipo de presión, porque el proceso terapéutico tiene que ser voluntario, ya que es la propia persona la que se cura así misma con la ayuda del profesional, por lo que si viene obligada, no tendremos los mismos resultados que si viene libremente.

A veces me gustaría poder decirle: “Venga, no tengas miedo, no pasa nada, lo que te pasa a ti le pasa a muchísimas personas que solucionan sus problemas en pocas sesiones”… pero no puede ser, a parte de poco profesional, no valdría para nada, o solo para empeorar el problema.

Por suerte, la inmensa mayoría de personas que superan este obstáculo, se sienten aliviadas por la gran carga de la que pueden desprenderse y también sorprendidas por la acción bloqueadora de esos miedos tan grandes de los que no eran conscientes.

En esta situación, la única recomendación posible es “Soltar el control y entregarlo a lo que aun no conocemos”. Ese pequeño acto de confianza, a veces, puede salvarnos la vida.

Falta de información

Creo que uno de los principales problemas es la falta de información. Muchas personas están tan habituadas a los protocolos médicos convencionales, que se imaginan que todas las terapias se van a limitar a lo mismo. No entienden que hay terapias que van más allá del cuerpo físico, que contemplan el campo energético, mental, emocional, el entorno social, el sistema familiar y que hay técnicas que sirven para encontrar el problema allá donde esté, permitir liberarlo y propiciar una descarga y liberación para la persona que uno no puede ni imaginarse posible hasta que lo experimenta.

Miedo

La enfermedad o los problemas son tabú. Hay un pensamiento, muchas veces inconsciente de “Si reconozco que soy débil o estoy enfermo, pueden excluirme…” Esto quizás lo heredemos de la naturaleza, donde sabemos que solo el más fuerte o el que mejor se adapta sobrevive. Si nos sentimos así, quizás ya nos sintamos “muertos en vida” o “agonizando socialmente” lo que nos haga creer que ya no tiene sentido pedir ayuda.

Si hemos estado representando ser fuertes para los demás¿Cómo vamos ahora a reconocer que estamos mal?, No podemos!. Inconscientemente se puede llegar a pensar que el sistema de relaciones en el que se basa nuestra vida deja de tener sentido y entonces los demás, como ya no podemos ayudarle, nos abandonarán, o peor aún, nos juzgarán…. Es miedo, no es real, solo es un mecanismo de defensa ancestral.

Orgullo

Nos duele reconocer nuestra debilidad frente a los demás.

Vergüenza

Hay muchos problemas que no son fáciles de compartir. Tendemos a pensar que solo nos pasan a nosotros. Nuestra existencia está llena de conflictos relacionados con las adicciones, con el sexo, o situaciones que creemos podrían ser fuente de un ataque por parte de nuestro entorno. Al mismo tiempo, estos temas se han convertido en secretos inconfesables, y aquí no encontramos en un callejón sin salida, ¿Cómo voy a pedir ayuda si esto no me permito confesarlo?

Beneficio secundario: Estar enferm@ tiene sus cosas buenas

Podemos ilustrar esta situación en el caso de una mujer que se siente abandonada por marido e hijos. Llega a pensar incluso que no existe y que nadie se preocupa por ella. Este conflicto la lleva a una enfermedad que le obliga a estar un tiempo en cama. De repente, ve sentados en la cama, a su alrededor, al marido y a los hijos. Todos se preocupan por ella. Le toman de la mano y acarician porque desean que se mejore…

¿Qué pensará esta mujer?… “Estar enferma hace que reciba atención”, “Si estoy mal se preocupan por mí” y esto, inconscientemente, o no, puede ser un impedimento para curarse o pedir ayuda.

En realidad en este tema solo hay 2 opciones A) Pido ayuda B) No pido ayuda. Las demás entran en el terreno de la dispersión. Saber qué implica tomar una u otra, puede ayudarnos a salir del estado de bloqueo.

Suerte y nos vemos en el camino…

decision centro desaluz

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